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Así comenzó el ocaso de… - 308 visitas

[...] Y aquí terminó el primer discurso de Zaratustra, que también se llama el “prólogo”: puesto que en este momento le interrumpieron el griterío y la alegría de la multitud.
―¡Danos a ese último hombre, oh Zaratustra, —así gritaban— haz de nosotros esos últimos hombres! ¡El superhombre te lo regalamos!— Y todo el pueblo se alborozaba y chasqueaba con la lengua. Zaratustra, en cambio, se entristeció y le dijo a su corazón:
― No me entienden: no soy la boca para estos oídos.
“Demasiado tiempo, en verdad, he vivido en la montaña, demasiado he escuchado a los arroyos y a los árboles: ahora les hablo como un pastor de cabras.
“Impasible está mi alma y clara como la montaña al mediodía. Pero piensan que soy frío y un guasón de terribles burlas.
“Y ahora me miran y se ríen: y mediante su risa me odian aún. Hay hielo en su risa.”

[...]

Largo tiempo durmió Zaratustra y no sólo el alba pasó sobre su rostro, sino también la mañana. Finalmente se abrieron sus ojos: sorprendido miró Zaratustra el bosque y el silencio, sorprendido miró dentro de sí mismo. Entonces se levantó deprisa, como un marinero que de pronto ve tierra, y se alborozó: pues había visto una nueva verdad. Y habló así a su corazón:
― Se me ha encendido una luz: compañeros necesito, y vivos, —no compañeros muertos y cadáveres, que llevo conmigo a donde quiero.
“Sino compañeros vivos, que me sigan porque quieren seguirse a sí mismos —y adonde yo quiera.
“Se me ha encendido una luz: ¡no hablará a la gente Zaratustra, sino a compañeros! ¡No debe ser Zaratustra pastor y perro de un rebaño!
“Atraer a muchos lejos del rebaño —para eso vine. Que me regañe el pueblo y el rebaño: ladrones llamará Zaratustra a los pastores.
“Digo pastores, pero ellos se dicen los buenos y los justos. Digo pastores: pero ellos se dicen los creyentes de la verdadera fe.
“¡Mira a los buenos y los justos! ¿A quién odian más? A aquél que rompe sus tablas de valores, el rompedor, el transgresor: —pero éste es el creador.
“Compañeros busca el creador y no cadáveres, ni tampoco rebaños y creyentes. A los compañeros en la creación busca el creador, a aquellos que escriben nuevos valores en las tablas.
“Compañeros busca el creador, y compañeros en la cosecha: porque para él todo está maduro para la cosecha. Pero le faltan cien hoces: por eso arranca espigas y se enfurece.
“Compañeros busca el creador, de los que saben afilar sus hoces. Destructores les llamarán, desdeñosos del bien y del mal. Pero en realidad son los cosechadores y los que celebran.
“Compañeros de creación busca Zaratustra, compañeros de cosecha y de celebración busca Zaratustra: ¡qué tiene que buscar entre rebaños y pastores y cadáveres!”

[...]

― Así comenzó el ocaso de Zaratustra. “Así habló Zaratustra”, Friedrich W. Nietzsche, 1885

Casi había olvidado el indescriptible placer de leer, y el grandioso escalofrío que te recorre la columna vertebral cuando lees algo que expresa de una manera tan estética tus propios sentimientos…

Religión y Cultura - 337 visitas

El Cielo

Al principio pensé en titular este artículo “Gente con la que da gusto debatir”, pero no era un título muy ilustrativo para lo que tenía pensado decir me he dado cuenta de que no siempre da gusto debatir con el personal. El caso es que hoy hemos tenido un interesantísimo debate sobre religión y cultura en clase de matemáticas (sí: matemáticas) que me ha dado muchísimo que pensar, y quería tener las ideas frescas para poder plasmarlas aquí y dar a conocer las reflexiones que he hecho y las conclusiones a las que he llegado. El debate comenzó por lo siguiente: para variar, mi profesor de matemáticas me había dicho -medio en broma, medio en serio- que me confiaba mucho y que no hacía los ejercicios, después de lo cual reflexionó en voz alta sobre una excelente ex-alumna suya, que por cierto la he oído nombrar hasta en la sopa porque se hizo famosa en el instituto pero nunca tuve el gusto (o el privilegio, por lo que cuentan) de conocerla (aunque seguramente la haya visto docenas de veces). Después, algunos murmullos ahogados más la mencionaron en las filas de atrás, y el profesor comentó que era una persona excelente, y que además leía la Biblia. En ese momento hice alguna onomatopeya burlona (si no conocíais mi ateísmo agnosticismo, enhorabuena), y acto seguido mi profesor comentó algo sobre la gran importancia que tiene leer la Biblia, a lo que yo respondí con una frase un poco dura:

La vida no está escrita en ningún libro

Y ese fue el inicio del debate.

Mi profesor de matemáticas, que ante todo es un científico, dijo entonces una de las cosas que me hizo pensar, y es que Seguir leyendo Religión y Cultura »