Dios y sus dados - 670 visitas
Dios no juega a los dados con el universo. Albert Einstein
Dios no sólo juega a los dados, sino que a veces los arroja donde no podemos verlos. Stephen Hawking
Estas dos citas, tal cual las he escrito, llevan impresas en la primera página de una enciclopedia en mi casa desde que tengo uso de razón. Por supuesto, cuando era pequeño no me decían absolutamente nada, pero hace un tiempo de repente las entendí, y me recorrió el cuerpo ese típico escalofrío que te alcanza cuando has desifrado algo que llevabas años sin entender. La pregunta que voy a plantear es la siguiente: ¿juega Dios a los dados con el Universo?
Aunque llevaba tiempo escribir un artículo sobre esto (y de hecho un día se me escapó, con el título “El azar ha muerto”, un borrador vacío), la clase de física del viernes me ha dado la excusa perfecta. Durante dicha clase de física comenzamos a estudiar la relatividad especial de Einstein: fue realmente emocionante vernos a mis compañeros de clase y a mí mismo tratando de comprender una teoría que va más allá de los límites de todo sentido común. En un momento de la clase, nuestro nuevo profesor de Física nos comentó que la teoría de la relatividad general y la mecánica cuántica aún no estaban totalmente unificadas, y que, por tanto, había discrepancias entre ellas cuando trataban de explicar el mismo fenómeno. Dado que la primera estudia el Universo en una escala de años-luz, y la segunda estudia el Universo a escalas subatómicas, es fácil comprender que son bastante difíciles de unificar. La unificación de estas dos teorías podría ser considerada actualmente como el gran desafío de la Física; desafío en el que ha trabajado el autor de la segunda frase, Stephen Hawking.
Pues bien, ahora expliquemos las frases. La primera era una coletilla que Einstein, padre de la relatividad, repetía constantemente en sus discusiones con Niels Bohr, uno de los padres de la mecánica cuántica. Einstein, fervoroso creyente del determinismo, no podía soportar la idea de un Universo probabilístico, en el que, en lugar de obtener resultados concretos, sólo podíamos averiguar la probabilidad de que un suceso ocurriera. Esto conducía a supuestos para él tan absurdos como el de la paradoja del gato de Schrödinger: un gato muerto y vivo… al mismo tiempo. La segunda es la respuesta de Stephen Hawking a la afirmación de Einstein. A propósito, en la línea de Hawking pero mucho más agresivo, Bohr respondió una vez a Einstein: “Deje de decir a Dios lo que tiene que hacer con sus dados”. Y aquí es cuando la Física se mete en el pantanoso terreno de la Metafísica.
Si yo tiro un dado cúbico, ¿lo único que puedo saber es que la probabilidad de que salga un número n es 1/6? Puede ser, pero si yo conociese la posición inicial del dado, la fuerza con la que lo he lanzado, la rotación que he imprimido a su movimiento y los efectos sobre el movimiento del rozamiento con el aire y del rebote con el suelo, entonces sabría perfectamente qué numero saldría antes de que este se parase. Quizá deberíamos preguntar al demonio de Laplace.
¿Hasta qué punto es esto peligroso? ¿Estoy insinuando tal vez que la evolución de la naturaleza puede ser determinada por el conocimiento del estado inicial y de la circunstancia? ¿Estoy quizás suprimiendo el libre albedrío o infringiendo la libertad de Dios?
Ahora es cuando entra la teoría del caos: variaciones infinitesimales en las condiciones iniciales de un sistema producen variaciones de magnitud impredecible en las condiciones finales del mismo.
¡Ajá! ¿Y esto qué rayos quiere decir?
“Por un clavo se perdió la herradura
Por una herradura se perdió el caballo
Por un caballo se perdió el jinete
Por un jinete se perdió la batalla
Por una batalla se perdió el reino”Conclusión:
Por un clavo se perdió el reino.
Eso es Teoría del Caos.
Esto es lo que soluciona el “problema” del determinismo. Dado que pequeñas variaciones al principio pueden producir resultados finales impredecibles, para conocer esos resultados finales deberíamos conocer con total exactitud las condiciones iniciales. Y ahora me echará una mano la mecánica cuántica: no podemos conocer con total exactitud las condiciones de un sistema en ningún instante. Luego no podemos predecir el futuro (maldito hombre del tiempo).
Por todo lo que he dicho, creo que donde veis que quiero llegar es a lo siguiente: por mucho que nosotros no conozcamos —ni podamos conocer— las leyes que rigen el Universo, esas leyes están ahí. Y ahora mi conclusión final (esto es para tí, Nabil): ¿el Universo es probabilístico, como dice la mecánica cuántica? ¿El gato de Schrödinger va a tomar una decisión? ¿Juega Dios a los dados con el Universo? Bien, yo estoy con Einstein. Dios no juega a los dados con el Universo.
El Hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza. Friedrich W. Nietzsche
¿No será que somos nosotros quienes jugamos a los dados, deseando acertar con la muerte del gato?
¡Saludos!
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Esta vez si he sido yo
Grftx
Estoy de acuerdo con todo, salvo con la frase de Nietzsche, ¿cómo se han creado unas leyes tan perfectas? ¿Por qué todo el universo funciona tan perfectamente? Yo creo que ahí hay (como decía Javier) un fantástico relojero que ha diseñado todo eso.
Lo que pasa es que nosotros nos esforzamos por conocer algo que escapa a nuestro conocimiento. Solo está al alcance de un ser superior y ese ser es Dios.
(Parezco Santo Tomás)
La verdad es que en eso tenemos que declarar un empate por ilusión trascendental. Yo también creo en Dios de vez en cuando, sobre todo cuando miro las estrellas… Pero sólo de vez en cuando