Lo que ha traído el móvil - 479 visitas
Mira que yo soy una persona partidaria del progreso tecnológico, pero algunos inventos me hacen dudar si la humanidad va hacia adelante o hacia atrás. Y uno de ellos es el móvil. Sí, sí, el móvil; no sé si os sorprende u os la pela, pero os voy a contar un enorme perjuicio que nos ha traído el uso extendido del teléfono móvil.
Por supuesto que el móvil trajo grandes ventajas: ahora una persona es localizable en cualquier momento y lugar, comunicación rápida y sintética con los SMS, mirar tu correo y navegar por Internet en cualquier sitio… Pero no voy a hablar de las ventajas (aunque, analizándolas, también podríamos sacarles la parte negativa), sino de una desventaja muy gorda: la desorganización.
Hubo una época dorada (a nuestro parescer, / cualquiera tiempo passado / fue mejor) en la que cuando un grupo de personas, amigos, compañeros, colegas o socios quería reunirse, se quedaba en un lugar concreto a una hora fijada, y de ahí uno no se podía mover. Por supuesto, eso no quitaba que la gente llegara tarde (digo yo), pero el tema de la puntualidad era distinto: si alguien llegaba tarde, posiblemente estaría sudando y se desharía en disculpas y excusas para con sus pacientes compañeros, o directamente se perdería la cita y maldeciría al mundo por no haberle permitido encontrar antes las llaves, mientras, compungido y cabizbajo, caminaría hacia su casa. Ahora todo eso se ha ido a la mierda.
El móvil ha provocado que esas citas o reuniones se “fijen” tan sólo unas horas, e incluso unos minutos antes. Y digo “fijen” entre comillas porque son tan flexibles como la gelatina: como el poder de convocatoria está totalmente descentralizado (qué pedante), cualquiera puede, a su antojo, modificar las condiciones de la reunión en un periquete con un sencillo mensaje de texto. Además, si alguien llega tarde (cosa muy habitual) todo se resuelve con un sencillo “Dnd stais?”, con lo que el tardón tan sólo tiene que perseguir a sus compañeros hasta el lugar donde se encuentren. Pero esto tiene consecuencias desastrosas: en primer lugar, todo esto parece muy sencillo, pero el gasto mensual de un adolescente se dispara alarmantemente cuanto más tardón sea (o, en general, cuanto más móvil-adicto), y, en segundo lugar, esto de las persecuciones (la imagen ya de por sí es un poco rara) puede dar lugar a situaciones totalmente esperpénticas. ¿Nunca os ha pasado que de repente os encontráis persiguiendo a un grupo de personas y que tenéis la mala fortuna de quedaros sin saldo, o sin batería, o alguna situación por el estilo? ¿Y que, cuando de repente los encontráis, os sentís como si un genio maligno se hubiera estado divirtiendo durante horas poniéndoos una zanahoria atada un palo delante de las narices? Pues veréis, hoy no tengo ganas de escribir un artículo muy largo, pero os diré que en seguida se me vienen a la cabeza por lo menos tres historias de esas. Y en algunos casos se puede llegar a extremos delirantes.
En fin. Esta tarde me voy a ver Luces de Bohemia. Espero no sentirme muy identificado.
Saludos.
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Aunque, posiblemente, de ninguna de las tres historias tenga la culpa directamente el móvil…
Doy fe
Penoso…
En fin… Otro artículo que se va a la pila de “mejor no haberlo escrito”. Es interesante comprobar cómo en un arrebato se pueden pensar algunas cosas de las que arrepentirse (o simplemente considerar absurdas) después. Por eso trato de llevar una libreta encima, por si la inspiración llega en un momento poco oportuno.
Juan Luis no digas eso!anda…te quito la puntuacion de penoooooooso….jeje!si era para picarte!
Ojo como eres eh??
Pos es una mierda porque lo digo yo!! Jajajaja
Una mierda??tu artículoo??pero que diiiices?esto es una bomba pal cuerpo!!jaja!que no ya en serio!lo que me ha puesto mal cuerpo ha sido lo de tu herida…