La gente es tonta - 301 visitas
Soy perfectamente consciente de que hay mil relatos, anécdotas, o incluso frases cuya conclusión puede leerse en el título de este artículo. Aunque llevo un tiempo pensando en hacer un recopilatorio, os voy a contar una historia que deja patente hasta qué punto puede llegar uno a sentir vergüenza ajena.
Os pongo en situación: Playa Romana, Alcocéber, Castellón de la Plana, Comunidad Valenciana, España, Europa, la Tierra. Es por la mañana, y cuatro niños están cavando un hoyo descomunal para, presuntamente, enterrar – vivo – al padre de familia por la tarde. Llega la tarde, y mi hermano y yo vamos a parar al lado de dicho hoyo para jugar una partidita de palas. Pero no están allí los niños que lo cavaron, sino dos “intrusas” francesas de unos ocho años que, como es de esperar, no imaginaban la que se les venía encima, ni tenían por qué. Llegan los hacedores del hoyo, con evidente cara de disgusto, y les piden a las niñas, en perfecto español, que se marchen, a lo cual las susodichas no hacen ni caso, desconocedoras del idioma. En vista de su fracaso, los niños hacen amago de comenzar a cavar otro hoyo, entre miradas asesinas y comentarios maliciosos. Llega la abuela de los niños, quienes le explican la situación, y la mujer farfulla un: “Parle francés? Hoyo… Fuera”. Conmovedor. Por si no lo habíais adivinado, la abuela obtiene el mismo resultado que los nietos, pero lo peor está por llegar.
La abuela ya se ha ido a por su consorte que “sabe francés”, y mi hermano y yo contemplábamos la escena disimuladamente (mentira) sin saber si reir o llorar. La madre de las niñas francesas va a ver qué tal están y, tras un breve intercambio, les echa una mirada significativa a los cuatro niños españoles, y se marcha. Llegan los padres de estos: esto suma un total de seis personas, y la cosa empieza a ponerse fea. Otra vez se vuelve a explicar la situación, y el padre lo soluciona todo con un breve “Pues decidles que se vayan”: un tío listo, no me extraña que lo quieran enterrar. Ahora son seis personas echando miradas asesinas, la tensión se palpa en el ambiente, pero, oh diantres, llegan los abuelos: ya son ocho. El abuelo, gran conocedo de la lengua de Victor Hugo, escupe algo así como: “Bonsoir… Ce soir… Hoyo… Sortir”, acompañado de convenientes gestos que ayuden a ilustrar el enorme agravio que están protagonizando dos niñas francesas de ocho años que no saben qué cojones es un hoyo —mas sí un trou—. Cuando parecía que eso se iba a convertir en un conflicto diplomático sin precedentes, llega el padre de las niñas francesas.
Ahora el ambiente estaba tan tenso que la angustia podía cortarse con unas tijeras. El abuelo, en su papel de intérprete, vuelve a farfullar algo en franzañól o en espacés, una y más veces, y con los mismos gestos. Nadie podía saber en qué iba a desembocar aquello, pero la escena de una familia de ocho contra una de tres se me ha quedado grabada a fuego.
Por fin, el triste y deprimente desenlace: el padre de las niñas francesas no quiere seguir pasando vergüenza ajena y se lleva a sus niñas a darse un baño en el mar. Ahora en padre de la familia española puede ser enterrado en vida sin interrupciones indeseadas. Mi hermano y yo hacemos mutis por el foro, muertos de vergüenza ajena y disgustados por el triunfo del mal.
Conclusión: la gente es tonta.
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Y a he leido tu artículo y si…la gente es tonta…pero no hace falta ir muy lejos para adivinarlo….
Ademas se va a convertir en la frase del verano…
Jajaja joder hacia mucho que no me metia,y la verdad es que esta historia es de lo mas conmovedor jaja…si de tontos esta lleno el mundo.
SAlu2 c.o.r.d.i.a.l.e.s