Se acabó, y otras historias - 190 visitas
Síiiiiiiiiii
Y al fin, os podéis imaginar: el instituto ha acabado. Aunque realmente llevo varios días con una pereza que no puedo ni quitarme de encima y teóricamente tenemos clase hasta este viernes, al fin puedo decir que no me quedan más exámenes. Al fin tengo todo el verano por delante para ocuparme de las cosas que de verdad me gustan y estar con la gente con la que de verdad quiero estar. Eso incluirá, con toda seguridad y si el verano no se me pasa volado para variar
, leer todo lo que no he podido leer durante el curso, seguir haciendo ciertas cosas en mi página, perderme por Madrid algún día, pasar unas fiestas en mi pueblo memorables
y muchas cosas más. Hay tantas cosas que hacer, y tan poco tiempo… Pero bueno, se hará lo que se pueda.
La parte del artículo a la que me refiero en el título con “y otras historias” consiste en un par de cosas sobre las que quería escribir desde hace un tiempo, pero que me he cuidado de reservar para que no interfiriera en mi época de exámenes. Bueno, en realidad hay tantas cosas sobre las que quisiera escribir que se amontonan una sobre otra en el lugar de las tareas pendientes, pero he de seleccionar dos por fuerza. La primera es la siguiente: supongo que recordaréis un artículo que escribí no hace mucho sobre la conversación con cierto profesor. Pues bien, como la gente nunca deja de sorprenderte y jamás puedes conocer del todo a una persona (sobre todo en este caso), las charlas y conversaciones sobre institutos privados, desvirtuamiento (no sé si esta palabra existe) de las carreras de letras y otros temas me han hecho arrepentirme de muchas cosas, y creo que no tengo que decir más. No borraré el artículo, porque es un testigo intemporal de algo que una vez pensé y no puedo eliminarlo, pero retiro completamente el título concedido de “persona con la que da gusto debatir”.
La segunda, que llevo un tiempo trabajando en el diseño de una web, que en breve terminaré y daré a conocer y que supondrá mi primer encargo “profesional” – cosa de la cual, como imaginaréis, me siento muy orgulloso –.
Eso es todo, lectores. Nos vemos.
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