La banalización del amor - 271 visitas
El 19 de enero de este año leí una noticia en el diario “El País” cuyo titular no me dejó indiferente: “El sexo adolescente se salta la seducción”. ¡Oh! ¡¡Eh!! ¡¡¡Ah!!! ¡Voy a hablar de sexo! ¿Te incomoda? Pues haz click en esa aspa que hay arriba a la derecha. Por supuesto decir que no me dejó indiferente puede hacerte pensar que lo leí entero. No te equivocas. Y esa lectura, junto con algunas ideas que llevo rumiando durante algunos años, mezcladas con un poco de tiempo, inspiración y otros ingredientes y removido el cóctel adecuadamente, han resultado este artículo.
La primera vez que he tenido contacto con este fenómeno fue hace unos años, en un viaje que hice. Posiblemente tendría 13 años. Iba con un grupo de chicos, y coincidimos en el hotel (llamémoslo así) con un grupo de chicas. La conclusión de esto fue que al minuto todo el mmundo estaba liándose con todo el mundo. Menos yo, que no pillé rosca (ja, ja, ja; risas no, por favor). Alguien preguntó: “¿por qué no te lías con ninguna?” A lo que un inocente e imberbe Juanlu repondió: “¡¡Porque son todas feas!!”. La frase que sentenció aquella conversación fue: “Ya, tío, pero es para pasar el rato“.
Alerta. ¿Qué pasa aquí? ¿Qué es esto? Pero prosigamos.
Aquella fue una experiencia que me abrió los ojos a muchas cosas. Fue entonces cuando comencé a observar cosas que suceden a todas horas y en todas partes y en las que no había reparado hasta el momento. Y descubrí, atónito, que existen personas que se lían con el mayor número posible de candidatos por el sólo hecho de engrosar su lista. He asistido impávido a conversaciones en las que la gente se dedicaba a contar el número de personas con las que se había liado a lo largo de su vida. Esto podría ser una cosa normal; lo inefable es que a continuación el tío/a en cuestión diga “joder que asco que me daba con los brackets” o “era más fea que un cayo” o “tenía unos dientes de caballo”. ¡¿Pero cómo puede suceder esto?! Pero prosigamos.
Lo malo de todo esto es que lo que acabo de decir se extiende también al sexo. Sí, la edad de primer acto sexual va bajando rápidamente. Esto es completamente comprensible si, como dice la citada noticia de “El País”, tenemos en cuenta que los jóvenes tienen mucho más acceso al sexo (o en su defecto al porno) que en generaciones anteriores. Pero esto, en principio, no debería por qué tener nada de malo (quién me leyera diciendo esto… ), pero sí que lo tiene por una razón: la filosofía de los líos se ha extendido al sexo. Es decir, que ya da lo mismo cómo, dónde y con quién, siempre que puedas cumplir el objetivo primordial, que es “tronco no veas cómo la chupa” o “su padre me mata si sabe que me he tirado cuatro veces a su hija” o cosas que se me han venido a la cabeza pero que es mejor no escribir si quiero dormir esta noche.
Esté afán de fanfarronería y fantasmeo que me produce tantas arcadas, ya existía en todos los demás aspectos de la vida desde viejo. Pero ahora el tabú que cubría la sexualidad ha desaparecido, y surgen fanfarrones y fantasmas infumables que nos amargan la vida a los que procuramos llevar una existencia menos ostentosa. Y encima, si no tienen gran cosa de la que fanfarronear, se conforman con cosas pequeñas como llevar la cuenta exacta de los días que llevan con su novio/a o poner una foto de ambos mientras se besan (¡puagh!), o fanfarronean de hazañas ajenas: “mi prima se ha liado con mister Tenerife tío” o “nos veas que pibón es la novia de mi hermano”. Por Zeus…
Pero todo esto no son más que minucias si las comparamos con lo que voy a decir ahora mismo. Conocí una vez a un chaval bastante promiscuo (el que más de todos los que he conocido), y una vez tuvo la cortesía de presentarnos a su novia, y quiero recalcar que era su novia. Una vez hechas las presentaciones, y cuando la pobre chica estuvo lejos, el resto de personas que la habían conocido y dentro de las que no me incluyo empezaron a partirse de risa soltando comentarios como “está más plana que una tabla de planchar” y similares, a los que el chaval, para mi asombro más absoluto, no respondió. Y, al cabo de un rato de gilipolleces, soltó una frase que se me ha quedado grabada a fuego en el cerebro: “si la quisiera, la defendería“.
No. No, no, y no. Por ahí ya no paso. Basta. Soy un romántico empedernido, lo sé, y por tanto aunque no comparta la visión de los líos así porque sí, esto me parece absolutamente escandaloso. Realmente no tengo palabras para describir la indignación que me recorre el cuerpo cada vez que rememoro esa situación. Si realmente yo me comportara de manera remotamente similar alguna vez en mi vida con alguien a quien yo denominara mi novia, pediría para mí que un rayo me fulminara en el acto.
Y aquí es donde quería llegar. Estamos convirtiendo el amor en algo completamente absurdo, patético, intrascendente, amoral, y, sobre todo, banal. Y eso nos va a destruir. No estoy diciendo que se eliminen los rollos de una noche. Estoy diciendo que no nos engañemos vilmente unos a otros, que no nos hundamos en una espiral de fanfarronería amorosa.
No sé si debería haber escrito esto. No sé si las personas aquí referenciadas me recriminarán haberlas puesto en semenjante contexto. No se siquiera si me leerá alguien. Sólo sé que lo he sentido, y lo he escrito.
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Muy buenas gran hombre,quiero decirte que he leido tu artículo,y como llevamos varios dias ablando de esto,simplemente dar mi opinión,y asi estrenar un poco el blog.Sinceramente creo que tienes mucha razón…pero desgraciadamente,el mundo aigue avnzando y ya no se puede cambiar la forma de ver el amor,y seguirá llendo a peor…y en fin,cada vez que pienso en lo que has contado(del caval ese y su novia),me da por pensar:¿y si algún día me pasara a mi?¿Y si algún día lo hago yo? Y lo que es peor…¿Y si encima me gusta? Nose estoy de acuerdo en lo que has dicho,pero como digo creo que ya es demasiado tarde para cambiar la visión que tienen del amor millones de personas.
Aquí me despido,orgullosa de haber estrenado este tema…Aunque reconozco que alguna vez yo también he pensado asi.
Xao!! Bss
Muchas gracias Inechuns por tu comentario.
¿Es difícil cambiar la visión del amor que tienen millones de personas? Y tanto que sí. Seguramente esta sea, por desgracia, una verdad como un templo, más verdad que todo lo que yo haya podido decir en este artículo. Pero aunque muchas veces manifiesto mi total desconfianza hacia el ser humano, tengo la esperanza de que más gente repare en esto y nos concienciemos de una vez, y por lo tanto, no pienso resignarme.
“Ninguna estrella puede guiar nuestro camino / en esta nube de oscuridad y miedo / pero algún día, algún día…” by Queen
No veo otra forma de comenzar este comentario que: TIENES TODA LA PUTA RAZON MACHO, si creo que eso define lo que yo pienso. Yo añadiria que lo peor no es que esto ocurra sino que a aquello que no lo comparten son mirados como bichos raros (me incluyo yuhuuuuuu [lo siento, estoy de globales y empiezo a perder la cabeza]). Bueno tio muy bien hablado y piensa que los que hoy no hacen lo que hace el resto, mañana sera llamado visionario y padre de la evolucion[definitivamente he perdidio el juicio uhaauahuahuah]. Ya nos veremos