Archivo de Enero de 2010

Los piratas ya me tocan los cojones - 665 visitas

The Pirate Bay

Os juro por Zeus que este artículo, cuando se me ocurrió en abril del año pasado, se titulaba El problema de la piratería. Pero ahora, y lamento si he herido la sensibilidad de alguien, los piratas ya me están tocando los cojones, repito.

La piratería no es algo que haya nacido ahora, no obstante (no, no me refiero a la piratería que ejercían Barbarroja, Barbanegra y otras barbas colores de renombre). Sin embargo, últimamente es un tema que está cobrando especial relevancia, debido a la creciente presión que ejercen los gobiernos, principalmente los europeos, sobre las descargas ilegales. Y pongo ilegales en cursiva porque las descargas de música, películas y demás a través de los conocidos programas P2P (persona a persona) no van en contra de la ley. Por eso y si no os importa, aquí las voy a llamar descargas alegales.

Cuando planeé escribir este artículo y tal y como su título anunciaba, pensaba expresar una visión conciliadora, bastante neutral, explicando los problemas que causa a los artistas la piratería (a los mimados por la industria y a los que no lo están tanto, cuidado), las evidentes antipatías sociales que despierta la famosa SGAE (ya sabes: Siempre Ganamos…), y, por el lado de los “piratas”, los precios abusivos de las discográficas fundamentalmente entre otros problemitas. Más tarde (o no sé si más pronto) pusieron de Ministra de Cultura a la no menos culta Ángeles González Sinde, que entre otras “sindezas” dijo que “¿Para qué necesitamos ADSL a no sé cuántos gigas?”. Eso, como era de esperar, despertó un cierto resentimiento en mi persona (que se traduce en náuseas cada vez que la veo), y pensé que tal vez no sería tan neutral esa visión que quería expresar. Pero hace unas semanas me preguntaba en voz alta: ¿de dónde han salido la SGAE, con sus increíbles métodos para recaudar dinero, y González Sinde, con ese extremismo tan afilado? Del extremismo afilado de los internautas. Seguir leyendo Los piratas ya me tocan los cojones »